30.4.11

RARA O ROTA. Poesia.




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.: Fedro - Carlos Calvo 578 - San Telmo :.

.: Crack-Up - Costa Rica 4767 - Palermo :.
.: Gambito de Alfil - Puán 511 - Caballito :.
.: De la Mancha - Corrientes 1888 - San Nicolás :.
.: Rincón del Anticuario - Junín 1270 - Recoleta :.

Rara o rota despliega un decir oscuro que no deja de mostrar por momentos pequeñas escenas cotidianas detrás del velo: “Pero es extraño verte./ Me recibís con arañazos./Son agrios./Y contracturan mi cabeza.”, Suena como roto. Una voz femenina desprovista de lugares comunes indaga el amor y el desamor siempre desde la pasión: “Entonces atravieso la oxidada pintura andante de una de tus pieles”, Horizonte. Se abre a postales eróticas como paisajes áridos, difíciles de transitar: “Aprieto más mis dientes./ Me hago más la tonta./ Llego a la muerte./ Esa de instante./ Como la de orgasmo.”, Suena como roto.  A veces incómodos, a veces crípticos, los versos se suceden como el revés de una historia, en tanto exhiben las desprolijidades de una locura contenida: “Donde me convierto en Carnaval./Todo lo permitido está en mi máscara.”, Cuando te detesto.

Sin duda, aparecen como recursos dominantes  la sinestesia y el juego de opuestos... la necesidad de un todo en ejecución veloz: “El instante en cinco segundos” , Cuando te detesto.
Se esconde una niña mala en ese yo poético versátil que hila las escenas poema a poema. Cierto eco pizarnikiano resuena en él, aunque Florencia Cagliero ha sabido construirlo con una impronta bien propia que es la del decir roto, la sintaxis quebrada de una niña sufriente: “Singular cirugía queda en mí a cada finalizar”, Mi arte.

Primera persona que no abandona el poemario porque es voz y tema.

Rara o rota como el otro lado del espejo, deja ver el desconsuelo, la inocencia vulnerada y un regodeo dulce en hacerlo palabra: “No había duda de que los elemento            s eran grises y se calmaban bajo la lluvia.” “La boca de Dios, que sólo existió mientras fui niña.”,Boca.

Su joven autora reconoce en la obra “Un libro quizás perverso y vengativo, quizás romántico, quizás tonto, quizás excesivamente metafórico e inentendible, ambicioso inútilmente.
A flor de piel. Raro o complejo.
De lenguaje acumulador, ése que empalaga.
Una mezcla de vivencias, que tal vez no quiero dar a entender. Un libro histérico o un libro para leer lento, para indagar.
Un libro pesado y denso, a veces feliz.
Eso es lo que viví.”

Diana Regueira Gómez
Profesora de Letras